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Una de las decisiones más importantes a la hora de entrar en un nuevo mercado es elegir el modelo de negocio adecuado. Aunque trabajar con un distribuidor ofrece la posibilidad de empezar de forma más rápida y económica, crear tu propia empresa te proporciona un mayor control sobre tu marca, tus precios y tus relaciones con los clientes.
¿Cuándo es más adecuado recurrir a un distribuidor?
- Si estás probando el mercado por primera vez y aún no puedes estimar el volumen de ventas
- Si tus necesidades de servicio posventa son limitadas
- Si necesitas un socio local sólido para cumplir con la normativa legal y gestionar las redes de distribución
¿Cuándo es más adecuado crear tu propia empresa?
- Si has alcanzado un volumen de ventas regular y sostenible en el mercado
- Si deseas tener un mayor control sobre tu marca, tus precios y la experiencia del cliente
- Si necesitas llegar directamente a los clientes para ofrecerles asistencia técnica o realizar ventas basadas en proyectos
Para muchas empresas, el enfoque más acertado es entrar primero en el mercado con un distribuidor y, a medida que aumentan el volumen de ventas y tu presencia en el mercado, pasar a una estructura local.